 | Foto: © José Mª. Collantes González | |
Finalmente, en 1340, los benimerines son derrotados por Alfonso XI en la batalla del Salado, con lo que la frontera se traslada a tierras granadinas. En 1380, por privilegio de Juan I, la villa pasa a llamarse Jerez de la Frontera.
Durante la Edad Moderna, Jerez se convierte primero en lugar de residencia de una numerosa y distinguida nobleza y luego en ciudad de gran actividad agrícola y ganadera. En 1730 se constituye el gremio de cosecheros y exportadores de vino, ampliando los mercados y potenciando las exportaciones. Este gremio desaparece en 1835, y no por decadencia de la actividad vínicola, sino por ser un sistema comercial desfasado.
En el siglo XIX la ciudad consolida su principal fuente de ingresos: se potencian los cultivos de la vid en detrimento de otros cultivos y de la ganadería. Sin embargo se conserva y fomenta la cria de caballos.
A finales del siglo XIX se inaugura el primer tramo del ferrocarril del Trocadero, que unía Jerez con el Puerto de Santa María.
La burguesía nacida de los beneficios de la producción vinícola es la que consolida el carácter pujante y emprendedor de esta ciudad, que hoy dia se mantiene.
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