 | Foto: © Archivo CadizNet Recinto amurallado de Castellar de la Frontera | |
En las cercanías quedan cuevas con pinturas rupestres como las del Cancho, Los Tajos y Abejera, al igual que indicios de poblamientos iberos y restos de una antigua calzada romana. Los árabes supieron ver su importancia y, excepto dos breves periodos, permaneció en sus manos. El casco urbano de Castellar Viejo se encuentra dentro de las murallas de un castillo nazarí a 250 m de altura, y desde él se divisa la costa africana. Extraordinariamente conservado, su perímetro exterior no ha sufrido cambios, presentando las características de los castillos del reino de Granada. La fortaleza presenta un trazado irregular amurallado, formando los lienzos perfectamente asentados en la roca, flanqueado por torres y en el que destacan el Arco de la villa y el alcázar-palacio. Enclave fronterizo desde el siglo XII, es en el XV cuando su término se convierte en escenario de las guerras entre castellanos y musulmanes. En el año 1434, D. Juan de Saavedra, alcaide de la vecina Jimena, toma la fortaleza.
La formación del pueblo nuevo, a 8 km., es reciente, siendo en el año 1971 cuando los habitantes de el viejo se trasladaron a éste, a instancias del Instituto Nacional de Colonización que lo edificó.
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